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La alimentación infantil exige mucho más que el conocimiento de los alimentos provechosos para los niños. El desarrollo sano y fuerte de los pequeños también implica establecer buenos hábitos y rutinas, como horarios regulares para comer en familia, variar los alimentos, dar buen ejemplo, hacer de la comida algo divertido y placentero, involucrar a los pequeños en el tema, entre muchas otras cosas.

En ocasiones todas estas ideas pueden ser difíciles de practicar. Algunos padres y adultos responsables del cuidado de los niños tienen una gran carga de tareas y responsabilidades  que conduce a “aflojar” las normas básicas de la buena nutrición. Así, los adultos cansados optan por comidas rápidas o pedidas a domicilio, por ingredientes congelados o precocidos, olvidan sentarse a la mesa y más bien comen enfrente del televisor. Las siguientes son algunas sugerencias para redoblar los esfuerzos y encaminarnos a una alimentación beneficiosa para toda la familia.

TENER A MANO ALIMENTOS SALUDABLES. Los niños en general y los pequeños en particular tienden a comer lo que encuentran en casa. Si en la alacena, en el frutero o en el refrigerador encuentran alimentos de buena calidad, con seguridad los consumirán. De igual forma, es importante tener ingredientes beneficiosos para la elaboración de los platos con el fin de que los adultos  puedan preparar en cualquier momento recetas sencillas y nutritivas. Algunos ingredientes clave para mantener en casa son: frutas y verduras, yogur y otros lácteos, carnes magras, pescados, huevos y productos integrales.

FOMENTE LAS COMIDAS FAMILIARES.  Sin importar el tipo de vida, es muy importante tener tiempo para comer en familia. A pesar de que a veces estemos apurados o de que en la noche lleguemos cansados, siempre se debe hacer un esfuerzo o abrir un espacio para compartir los alimentos. Es un hábito gratificante que ayudara a la comunicación y unión de la familia. También puede ser para degustar algunos nutrientes que quizás los niños no hayan consumido fuera de casa. Los fines de semana pueden ser especiales para padres con horarios de trabajo muy exigentes.

EL EJEMPLO ES UNA GRAN ESTRATEGIA. Los niños imitan lo que hacen los adultos. De manera que si observan buenos hábitos seguramente los adoptaran  y los continuaran en su vida adulta. Prácticas como el consumo de frutas y verduras, el rechazo a los productos industriales, a las grasas y azucares, la disciplina en los horarios, son algunas de las cosas que pueden transmitirse a los niños. También puede darse un mal ejemplo y fomentar ideas negativas. Se debe, entonces, tener mucho cuidado con las actitudes que se tengan hacia los alimentos.

HACER DE LA COMIDA UNA EXPERIENCIA AGRADABLE. En muchos hogares, las comidas familiares suelen convertirse en un campo de batalla. Los padres pueden caer en la trampa de premiar o castigar con los alimentos. Los niños por su parte, pueden recurrir al “chantaje” para llamar la atención de los mayores. Algunas normas básicas que se pueden seguir para logra comidas agradables son: establecer y cumplir un horario, no obligar a comer a los niños y no utilizar los alimentos para sobornar.

HACER QUE LOS NIÑOS PARTICIPEN. De muchas maneras se involucra a los niños en el tema de la alimentación. Pueden participar en diversas actividades como ir de compras, cocinar, comer, entre otras. Una visita al supermercado será muy fructífera porque aprenderá infinidad de conceptos como que alimentos son nutritivos, para que sirven las etiquetas, que productos son pobres en nutrientes, y muchas más particularidades.

Tomado de:

Arismendi, J. Nutrición Infantil. Ediciones Gamma.

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